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La Constitución quiere ser republicana

  • agosto 30, 2011
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    Una reforma ordinaria del artículo 168 haría más fácil la supresión del régimen monárquico actual.

    Constitución democrática española 1978 Constitución Segunda República española 1931

    La Constitución, que actualmente está sufriendo una reforma dictada por las élites financieras para reducir el déficit, constituye también una barrera impenetrable para quienes esperamos la llegada de una República a este país.

    La monarquía está muy protegida por la Constitución. Con su Título II, relativo a la Corona, la Carta Magna deja claras las intenciones de sus redactores y de los principales actores políticos de la Transición, cuyos descendientes tenemos hoy llenando los escaños del Parlamento. Unas intenciones que vienen a resumirse en un breve "la monarquía no se toca". A decir verdad, tocar se puede tocar, pero la dificultad para llevar a la práctica ese cometido es prácticamente imposible si tenemos en cuenta el tipo de reforma exigida para ello.

    En general, la Constitución prevé dos tipos de mecanismos para su reforma: uno ordinario y otro agravado. El ordinario lo estamos viviendo estos días: el límite constitucional al déficit público se va a llevar a cabo de forma relativamente sencilla. El artículo 167 que prevé este tipo de reforma exige la aprobación de esta reforma por la mayoría de 3/5 tanto en el Congreso y en el Senado. Teniendo en cuenta que el PP y el PSOE suman más del 92% de los escaños en el Congreso y más del 86% en el Senado, la reforma está más que asegurada. Pero este no es el caso para reformas de materias que la Constitución considera críticas, como es el caso de la monarquía. Para este tipo de eventos especiales, se establece la reforma agravada (artículo 168). El procedimiento es mucho más complicado: las mayorías exigidas pasan a ser de 3/5 a 2/3 (y como antes, en ambas Cámaras); y se exige, además, una doble votación, mediada por la disolución y convocatoria de nuevas elecciones. Es decir, que para poder llevar a buen fin una posible reforma de este tipo de materias críticas se requeriría en primer lugar la aprobación de tal medida por una mayoría de 2/3 tanto en el Congreso como en el Senado; en segundo lugar, la disolución de ambas Cámaras junto con la convocatoria de unas nuevas elecciones; en tercer lugar, se exige la aprobación, de nuevo, por mayoría de 2/3 de las Cámaras recientemente elegidas; y por último, una vez todo lo anterior ha sido llevado a la práctica, se debe convocar un referéndum para someter a aprobación popular la medida.

    La monarquía, como se acaba de decir, constituye para la Constitución una materia esencial de la misma. Así lo prevé el artículo 168 al exigir la reforma agravada para la revisión total de la Constitución o la revisión parcial del Título Preliminar, el mismo que establece a la monarquía parlamentaria como forma de gobierno estatal, así como la del Titulo II referido más arriba, relativo a la Corona. Este panorama no resulta esperanzador para quienes queremos ver de una vez el fin de la monarquía en este país.

    Pero hay una vía para cierto optimismo. El artículo 168 exige reforma agravada para materias esenciales para la Constitución, como es el caso, por ejemplo, de la monarquía. Pero lo que el propio artículo no prevé dentro de este mecanismo agravado de reforma es la modificación del contenido del propio artículo. Es decir, se podría, mediante reforma ordinaria, cambiar el precepto, de tal forma que pudieran eliminarse las cuestiones de la monarquía como materia de reforma agravada. Podríamos darle un nuevo contenido al artículo 168 sin tener que utilizar su mecanismo de reforma agravada.

    Así, a través de dos reformas ordinarias (una para cambiar el contenido del artículo 168 que eliminara a la monarquía como materia de reforma agravada, y otra para acabar de raíz con aquélla) se podría llevar a cabo la tarea que hoy exigiría un mecanismo agravado de reforma.

    Pero el problema lo seguiremos teniendo en la clase política. El régimen está atado y bien atado gracias a la clase dominante. Si bien esta reforma ordinaria del artículo 168 haría más fácil la supresión del régimen monárquico actual, se seguiría necesitando la aprobación con mayoría de 3/5 en ambas Cámaras. Y esto, con el PP y el PSOE, que gozan de mayorías abrumadoras (no representativas) en las Cortes, sí que se antoja imposible.

    Aun así, lo interesante es que la barrera constitucional puede solventarse de esta sencilla forma. Resulta bastante extraño que los padres de la Constitución no cayeran en ello. Parece como si la Constitución quisiera ser republicana.

    6 comments:

    1. Margt dijo...
    2. La constitución actual, en el estado fascista que actúa, es un documento casi totalmente inoperante a nivel práctico; su inclumplimiento y su acatación dependen única y exclusivamente de los intereses de los gobernantes de turno. Cuando les parece bien recurren a ampararse en sus artículos, sobre todo aquellos artículos más retrógrados provenientes de las esferas franquistas y cuando no les parece bien hacen oídos sordos, y si re recurre la inconstitucionalidad de algo para eso está el maravilloso TC que dará la razón a quien convenga y no a quien en justicia deba corresponder. Recordemos algo muy cercano que hasta fue alentado por el gobierno existente y que chocaba de lleno con uno de los primeros artículos constitucionales: la burbuja inmobiliaria. La mayor parte de la política neoliberal que abrazan los que gobiernan y opositan es anticonstitucional y nadie se lanza a denunciarlo, porque saben el resultado de la denuncia. Con la última reforma que pretenden hasta se convierte en contundentemente incoherente, si no es que lo era ya si se hace un análisis exhaustivo. Así que vistas así las cosas solo tiene un destino justo, equitativo y libertario: su derogación con carácter inminente e inmediato.

      2 de septiembre de 2011 16:26
    3. Nacho dijo...
    4. Buenísimo comentario. Lo suscribo al 100%.

      Muy bueno Margt, muy bueno.

      Un abrazo.

      2 de septiembre de 2011 16:34
    5. laperceuse dijo...
    6. A mi lo que me preocupa es que con la nueva reforma de la constitución, a lo que nos imponen es a pagar por encima de todo la deuda, antes que las pensiones de los jubilados etc

      17 de octubre de 2011 23:59
    7. Nacho dijo...
    8. La reforma es lamentable. Precisamente es en momentos de crisis cuando hay que gastar más, cuando hay que endeudarse. Es como si sales de casa con 20 años en plena crisis familiar y sin curro. Como no pidas dinero prestado a amigos, no puedes sobrevivir. Es ahora cuando hay que gastar para mantener niveles aceptables de vida. Cuando todo va bien, las cosas marchan por sí solas de alguna forma.

      18 de octubre de 2011 10:14
    9. ADAN ESMIT dijo...
    10. Yo más que el debate Monarquía o República, apelaría al sentido común y a la época que vivimos. No es de recibo que en pleno siglo XXI, pueda haber personas nacidas por y para un determinado cometido, por el simple hecho de ser hijo o nieto de alguien. La propia Constitución establece la igualdad de todos los españoles y de aquí, la incongruencia de la excepcionalidad que determina para algunos. Yo estoy seguro de que el Rey y si no su hijo, darán este paso en un futuro no muy lejano, en pro de la modernidad y de la razón.
      Saludos

      6 de diciembre de 2011 11:13
    11. Nacho dijo...
    12. Ojalá sea así, pero no soy muy optimista. No creo que gente como ellos, criados en los manjares y en la abundancia quieran ceder voluntariamente sus privilegios y su riqueza que anualmente se les otorga como miembros de la Casa Real. 

      Por sentido común, por justicia,... debería ponerse punto y final a la historia de las monarquías. Pero lo dicho, no veo a la propia monarquía renunciando a todo esto. 

      ¡Saludos Adan!

      6 de diciembre de 2011 11:27

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